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11:32h. Miércoles, 17 de Octubre de 2018

OPINIÓN

La urgencia del periodismo parlamentario

El nerviosismo en los Editoriales y en los gabinetes de comunicación de la oposición contrasta con el silencio y planificación estratégica, aparentemente medida y sosegada, del presidente del Gobierno.

El candidato a la Presidencia Pedro Sánchez durante una de las intervenciones en la moción de censura.  | Pedro Sánchez (Twitter)
El candidato a la Presidencia Pedro Sánchez durante una de las intervenciones en la moción de censura. | Pedro Sánchez (Twitter)

La reciente propuesta de moción de censura del PSOE, con Pedro Sánchez a la cabeza, ha puesto en alerta a la sección de opinión de las principales cabeceras nacionales. El nerviosismo en los editoriales y en los gabinetes de comunicación de la oposición contrasta con el silencio y planificación estratégica, aparentemente medida y sosegada, del presidente del Gobierno.

Con la Iglesia hemos topado. Probablemente pensaron eso los editores de los principales periódicos después de que la moción de censura de Pedro Sánchez fuera admitida a trámite parlamentario. La idea de que Mariano Rajoy convocase unas elecciones anticipadas para evitar que se celebrase la moción era imposible, y aún así se publicaron ciertos editoriales que incitaban a pensar en esa opción. Pero la Constitución, ese sacrosanto acuerdo firmado en 1978, lo impedía.

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Después de tantos acalorados debates sobre la vigencia o necesidad de transformación de este texto, los periódicos han tenido que aprender constitucionalismo a base de patinazos. Los errores garrafales en las páginas de los diarios sobre lo que se podía o no se podía hacer contra la iniciativa de Pedro Sánchez han llegado a materializarse en la estrategia de comunicación de partidos políticos.

En el caso de Ciudadanos, el caos llegó al extremo de cambiar el mensaje hacia el Partido Socialista en varias ocasiones en un mismo día. Desde pedir al presidente del Gobierno la convocatoria de elecciones hasta decir que se reunirían en los próximos días para valorar la propuesta del PSOE. Posteriormente pasarían a poner la condición de que la moción de censura fuera instrumental (cuando el reglamento señala que tiene que ser constructiva), o a no considerar adecuada la iniciativa si el voto a favor incluía a los nacionalistas vascos y catalanes. Todo esto el día siguiente a la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, con esos mismos votos a favor de Ciudadanos y PNV.

Eran algunos periodistas expertos en crónica parlamentaria los que poco a poco rectificaban las primeras versiones de otros periodistas o de políticos, tras revisar la carta magna.

 

Tras la aprobación de los PGE el día anterior, parecía que Mariano Rajoy tenía su estancia asegurada en Moncloa en lo que quedaba de legislatura. Sin embargo, la resolución de la sentencia del caso Gürtel creó tanto a los periodistas como a la oposición una urgencia máxima por manifestar una opinión al respecto.

Podemos incluso plantea votaciones sobre qué votar en esa moción de censura, a pesar de que sus dirigentes manifestaran su voluntad de respaldarla sin condiciones. Todo el mundo considera urgente declarar algo, salvo el propio presidente del Gobierno, que se mantiene en absoluto silencio. En algunos momentos pareció incluso que la moción no prosperaría, y que Rajoy aguardaría esperando el paso de la tormenta sin decir una sola palabra.

Lo cierto es que pasan los días y la resolución definitiva de la moción de censura está prevista para el viernes. Los periódicos y los partidos políticos siguen opinando y debatiendo, y a la vez patinando en asuntos de leyes. Las previsiones sobre lo que va a ocurrir y lo que no en esa votación cambian constantemente, del mismo modo que aumenta la sabiduría constitucional en las redacciones. Lo único que no cambia es la postura de Rajoy, que permanece de la misma manera: callado y a la espera, mientras todo se mueve alrededor.