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16:04h. Martes, 23 de Abril de 2019

COLUMNA | Crisis de la democracia

Las cloacas del Estado y el descrédito de los medios

Queda menos de un mes para la celebración de las elecciones generales, autonómicas y municipales. El 28 de abril se acerca cargado de un ambiente de hartazgo y crispación que crece con la ferocidad del discurso político. Tras unos cuantos escándalos destapados a raíz de las declaraciones de Villarejo, el Estado de derecho parece tambalearse. ¿Cuánto más durará esta situación? ¿Hasta dónde llegan las cloacas? Ese hastío se amplifica continuamente, pues las últimas polémicas han señalado una supuesta trama corrupta que vincula a periodistas y medios de comunicación con políticos, empresarios y una llamada 'policía política' a las órdenes del Ministerio del Interior.

Efecto dominó | Pixabay
Efecto dominó | Pixabay

El fin parece justificar los medios en la batalla entre los representantes de los poderes del Estado por desacreditar al otro. Aunque todas las clases de representantes memoricen la Carta Magna, la evidencia es que la corrupción se produce de manera sistemática siempre que se mantenga en cuidadoso secreto y garantice un beneficio para los que se juegan el pellejo cada vez que se saltan la ley. Parece que todo vale: tratos de favor, manipulación informativa, cohecho, espionajes por encargo, fabricación y destrucción de pruebas, carpetazos injustificados de los magistrados, obstrucción a la justicia... Se trata de un largo historial de casos vergonzantes para la democracia española que las campañas electorales de los partidos políticos intentan aprovechar para sacar tajada en los próximos comicios del 28 de abril

Algunos medios de comunicación siguen destapando monstruos que la opinión pública desconocía o no atendía y que, dada la cercanía de las elecciones, ahora trascienden. Hay mucho en juego. En primer lugar, la credibilidad de los medios y los periodistas, pendientes del último capítulo de 'las cloacas del Estado'. En segundo lugar, la inminente llegada de las elecciones.

Al menos dos versiones controvertidas compiten por ser la válida a ojos de la opinión pública. Compiten, concretamente, por instalar su interpretación sobre el último volumen de la corrupción en España. En especial, tras conocerse que en 2015 el excomisario de policía en prisión provisional, José Manuel Villarejo, y otros integrantes de una organización criminal, habían sustraído el teléfono móvil de una asesora de Podemos para espiar al entonces eurodiputado y líder de la formación, Pablo Iglesias. Quién sustrajera el dispositivo de Dina Bousselham no se conoce o no se ha publicado, pero se sabe fue en manos Villarejo donde acabaron los datos de la tarjeta de memoria desde los registros de la 'operación Tándem'. Pasó a controlar información sensible y privada, tanto de Iglesias como del partido que preside. Parte de esas informaciones, como otras que provenían de Villarejo, acabaron publicadas en el diario de Eduardo Inda, OK Diario

Manuel García-Castellón, el juez de la Audiencia Nacional que lleva el vasto 'caso Villarejo', abrió en 2017 una pieza separada del 'caso Tándem', la décima, para el espionaje a Podemos, con el fin de conocer hasta dónde llega la trama del hurto. Según declaró Pablo Iglesias en calidad de testigo, fue el presidente del Grupo Zeta (propietario de El Periódico de Catalunya y Diario de Córdoba, entre otros), Antonio Asensio, quien le devolvió la famosa tarjeta de memoria. "Vengo a declarar por un tema menor", expresó Asensio a su entrada de la Audiencia Nacional, al saberse que el contenido había llegado a una de sus revistas, pero habían considerado que no era publicable. De nuevo Villarejo fue llamado a declarar y explicó que un pendrive con una copia de los datos le llegó desde Interviú. La revista ya extinta estaba entonces dirigida por Alberto Pozas quien, hasta el 5 de abril, fue director general de Información Nacional de Moncloa, en la Secretaría de Estado de Comunicación. García-Castellón lo llamó a declarar en calidad de testigo, pero salió como investigado tras ser imputado por revelación de secretos, si bien aseguró que no participó de forma alguna en la posterior publicación del contenido.

El equipo de Pablo Iglesias ha solicitado a la Audiencia Nacional que Eduardo Inda sea imputado y se levante el secreto de sumario de la décima pieza del 'caso Tándem', 'Dina', según informó infoLibre. Eduardo Inda está bajo investigación por sus vínculos con Villarejo, tras saberse que el excomisario había compartido sus operaciones con sus "infiltrados en los medios". Fue el caso del espionaje a los agentes del Centro Nacional de Inteligencia y Asuntos Internos en el marco de la causa contra el pequeño Nicolás, una información que Villarejo recabó ilícitamente y que filtró a Inda y a Esteban Urreiztieta, subdirector de El Mundo.

Sobre la llamada 'policía política', El Confidencial ha desvelado que también en 2016 el entonces ministro de Interior por el Ejecutivo en funciones del Partido Popular, Jorge Fernández Díaz, envió a tres agentes de la Policía Nacional a Nueva York para que recabaran datos sobre la presunta financiación ilegal de Podemos. En el consulado de España de la Gran Manzana se reunieron con un exministro de Finanzas del Gobierno de Hugo Chávez, Rafael Isea. Según relata el mismo diario, después de unas horas, Isea accedió a avalar la autenticidad de un documento del 2008 que recogía un pago del Gobierno de Chávez a la fundación Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS), el germen de Podemos por un valor de 7 millones de dólares. Firmó el documento y se convirtió en un certificado oficial. A cambio los agentes le prometieron a Isea que la Policía Nacional trasladaría de inmediato a su familia y su círculo a Argentina, donde les estaría esperando un vuelo directo a España. En España recibirían nuevas identidades, o identidades falsas. En este sentido, Moncloa.com ha revelado que Mariano Rajoy, entonces presidente del Gobierno, apoyó los términos el acuerdo y la investigación sobre la financiación de la formación morada, si bien fuentes del equipo de Fernández Díaz en Interior han negado todo lo anterior

Según informa La Vanguardia, la Policía ha hallado pruebas de que el excomisario ofrecía sus servicios a clientes con negocios privados para "generar desconfianza" con "continuas maniobras de intoxicación informativa". Señala la estrecha relación de los periodistas Manuel Cerdán –de OK Diario y exdirector de Interviú– y de Joaquín Vidal –director de Moncloa.com–, con el excomisario. También, según el mismo diario, se han encontrado en los trabajos de Villarejo contratos con periodistas a título personal y con el portal Periodista Digital, dirigido por el tertuliano y columnista colaborador de La Razón, Alfonso Rojo. Desvela que en otras de las piezas que se instruyen en la causa del 'caso Tándem' figura Juan Muñoz, esposo de la periodista y presentadora de Telecinco Ana Rosa Quintana, quien –junto a su hermano– habrían contratado al excomisario para investigar y extorsionar a una persona que les debía dinero.

Se habla de una 'guerra mediática' como sinónimo de propaganda, pero la realidad supera siempre la ficción:

Guerra mediática vs brigada político-mediática

Cuando el 1 de abril el Programa de Ana Rosa Quintana de Telecinco invitó a debatir a Antonio Maestre, periodista de investigación del periódico independiente La Marea, y a Eduardo Inda, director de OK Diario, debió prever que se enfrentarían los polos opuestos de la profesión periodística, y también de la conciencia política. 

Tanto es así que no hubo debate, en vista de las constantes y ya tradicionales interrupciones de Inda, quien incluso optó por descalificar a la madre de Maestre seis veces, y a su padre dos, en diferentes ocasiones. El periodista de investigación le espetó en respuesta algunos comentarios incómodos: "Había dos opciones: que supieras que formabas parte de esa brigada político-mediática –atención al nerviosismo sonriente de Inda– y por tanto fueras conocedor y partícipe de esa trama... O que no lo supieras, y entonces eres un poliasmi".

La alta tensión del ambiente obligó a Quintana a fingir que moderaba, lo que dio lugar al único momento en el que Inda respetó el turno de palabra. "A mí, estas guerras mediáticas me parecen terribles para nuestra profesión", dijo la periodista. Maestre intentó corregirla arguyendo que España vive una "guerra política", pero Quintana dictaminó: "Si ha habido eso, los tribunales lo tendrán que decir". Acto seguido, dio la palabra a Inda, que volvió a insultar a la madre de Maestre y prosiguió con su discurso: "Yo lo que te voy a decir es que muchos periodistas teníamos como fuente al señor Villarejo, decenas de periodistas de este país. Y, si quieres buscar las fuentes de esta cuestión, vete al Palacio de la Moncloa y hablas con Alberto Pozas, que es el que tenía la tarjeta del célebre móvil en el que salía una cosa tan importante como el «azotaría hasta que sangrase a Mariló Montero»". Pozas es el Director General de Información Nacional dependiente de la Secretaría de Estado de Comunicación.

Ese fue el aperitivo. El primer plato llegó después de que Inda le recordara a Maestre una acusación que este dirigió a los votantes de Vox, a los que tachó de "responsables" de muertes como la de la joven Laura Luelmo. "Yo pido a la gente de Vox que, cuando vayan por la calle y se encuentren a este sujeto –señala a Maestre y después a la cámara–, le recuerden que les han llamado cómplices de un asesinato", dijo Inda. Ana Rosa reprendió a ambos por la "guerra entre periodistas", pero solo miraba a Maestre. La presentadora aseguraba que Inda seguiría asistiendo a su programa y, visto el apoyo de las colaboradoras de la mesa, quedó patente que Maestre estaba en minoría. El segundo plato llegó cuando la discusión se tornó moralista, porque de hablar sobre una notable trama corrupta configurada por políticos y medios, la mesa pasó a otorgar más importancia al secreto de las fuentes de los periodistas.

El de Telecinco no era ya un plató de televisión sino el caldo de cultivo de una polémica que ha dejado tocado al sistema democrático de España y que ya no es posible silenciar, a pesar del intento de Ana Rosa Quintana por resolver que "a la gente" que estaba viendo "esta pelea" le daba igual. ¿Es la calidad de la democracia lo que le da igual a los telespectadores de esta u otras cadenas, o es que de pronto se pudo ver que la mayoría de la mesa parecía tener más "amigos en el infierno" de lo que estaba dispuesta a confesar?

Inda intenta correr una cortina de humo para desviar la atención

Como Eduardo Inda y la controversia se persiguen mutuamente, una vez más, su mejor defensa ha sido un ataque artificioso. El plató de La Sexta Noche del 30 de marzo fue el escenario del inesperado intento de difamación que el director de OK Diario quiso achacar al director editorial de infoLibre, Jesús Maraña. Precisamente, a cuenta del 'caso Villarejo', Inda comenzó explicando que su relación con el excomisario investigado por la Audiencia Nacional había sido "como la de otros muchos periodistas". Si bien su nombre ha aparecido entre los papeles del excomisario, amenazó con querellarse contra cualquier persona que lo acusara de haber cobrado honorarios por dicha colaboración.

En respuesta a tales comentarios Jesús Maraña exigió a Inda que no confundiera al público y precisó que "no todos –los periodistas– actuamos igual". "Sabes que no es verdad", matizaba Maraña. La reacción del director de OK Diario rozó la indignación. Había intentado guardar su reputación cuando afirmó haber publicado "los SMS de Rajoy a Bárcenas", y al defenderse como víctima y blanco de las críticas por "querer debilitar al PP". Así que Inda se apresuró y disparó su patraña tartamuda (¿?) contra Maraña: "¡A ti sí te ha condenado la Justicia por una información. Cuando eras director de Interviú. Por una información que publicaste. Interviú. Te han condenado. Condenado. Condenado. Condenado...!".

La tranquilidad característica de Jesús Maraña desapareció del todo. "Mira, en 37 años, jamás. No invente, señor mío. Todas las querellas que me han puesto por veracidad de la información las he ganado: todas. No inventes", le advirtió, si es que Inda llegó a escuchar a alguien que no fuera él mismo. El presentador de La Sexta Noche, Iñaki López, no paraba de llamar a Eduardo Inda por su nombre para hacerlo callar y dar la palabra a Jesús Maraña, pero andaba desbocado. "Una información de la hija de Francisco Rivera, el torero", y siguió como quien hace bullying: "Condenado. Condenado. Condenado...". La insistencia por distraer a Jesús Maraña no impidió que este cerrara con contundencia la treta que Inda había iniciado para desacreditarlo. "No era por cuestión de veracidad o no de la información; era por una cuestión de unas fotos y por –el derecho a la intimidad, y lo sabes perfectamente. Que no es lo mismo", defendió el director de infoLibre, provocando el mutismo de Inda. "No inventes; estás manipulando, que es lo que mejor se te da", le espetó.

Los titulares y la noticia que contienen expresan distintos puntos de vista. Periódicos considerados conservadores como Libertad Digital, que no ha publicado aún ninguna noticia acerca del afamado Villarejo y el 'caso de los espías', tituló "La pérdida de nervios y de papeles de Jesús Maraña cuando Inda le recuerda una condena histórica". El Confidencial, que sí investiga y publica sobre el excomisario de policía, tituló "Gran bronca entre Eduardo Inda y Maraña en La Sexta Noche: Estás manipulando". El HuffingtonPost, que también publica contenido sobre Villarejo, encabezó su noticia con este título: "Jesús Maraña planta cara a Inda en La Sexta Noche: «Estás manipulando, es lo que mejor se te da»".

Actualizado el 16 de abril a la luz de nuevas informaciones.