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06:32h. Miércoles, 26 de Junio de 2019

ENTREVISTA | Derecho a la información con perspectiva de género

Malena Mangas de RSF: “Nueve de cada diez crímenes contra periodistas quedan impunes”

La periodista y jefa de prensa de Reporteros Sin Fronteras, Malena Mangas, lleva la mitad de su carrera curtiéndose desde una perspectiva global, ha pasado por múltiples redacciones y conocido diversidad de intereses.

Censura | Time3000- Wikimedia Commons.
Censura | Time3000- Wikimedia Commons.

Desde hace cinco años estudia los casos de persecución y crímenes contra los informadores del mundo, organiza y elabora en equipo los estudios que después la asociación emplea para incidir en política. Es la forma en que RSF defiende a los periodistas de los ataques que sufren. Cuando piensa en la puesta al día de los derechos fundamentales se reconoce en sus gestos el desacuerdo: “Si la democracia es el voto de los representantes, es fundamental que la gente pueda tomar buenas decisiones basadas en hechos”. Es primordial, dice, que “esos valores” que promulga la Declaración Universal de los Derechos Humanos reconozcan “la libertad de la información como la base de la democracia”.

P. ¿Es peligroso ser periodista? 

R. En unos sitios más que en otros. Puede ser un oficio prestigioso y muy satisfactorio en toda la Europa nórdica, pero peligroso e ingrato en Arabia Saudí, Cuba, Eritrea o Siria, por ejemplo.

P. ¿Qué clase de periodistas son los más perseguidos según el trabajo que desempeñan? ¿En qué países están más amenazados?

R. Depende de la zona del mundo. En las dictaduras, los disidentes. En las zonas de guerra, los extranjeros, pues hay casos en los que se les hace objeto de propaganda. En Norteamérica y en Europa se puede decir que los que se dedican a la investigación y siguen la corrupción, que están muy expuestos. En África hay más muertos en zonas de conflicto. Asia es compleja. En China no te matan, te dejan que te mueras: es lo que le está pasando a un director de una web independiente, uno de los pocos sitios no oficiales que hay para informarse en China. Los países inseguros para los periodistas lo son cada uno a su manera. En todas partes hay los mismos componentes, solo que en unos sitios más que en otros.

P. ¿Diría que existe un patrón?

R. A lo mejor al periodista que cuenta cosas incómodas para el poder no se le mata en Europa, pero sí se le acosa en las redes. En Rusia se caen por el balcón de su casa. En México les atacan por la calle y les pegan dos tiros. En Filipinas igual. O como le pasó al nicaragüense este año. Si no es un patrón, sí hay tres o cuatro aspectos que siguen siendo peligrosos para los periodistas: la investigación, la denuncia de la corrupción, el interponerse en el narcotráfico o el terrorismo islamista.

Daphne Caruana, de Malta, fue asesinada en la UE y trabajaba en un tema de corrupción. Verónica Marinova en Bulgaria y Joan Cuixac en Eslovaquia. Pero luego en Irak o en Yemen mueren varios al mismo tiempo. No es exactamente un patrón, es que los periodistas se han convertido en objetivos. Por ejemplo en la guerra antes se respetaba y ahora ya no, aunque siempre han muerto, igual que siempre ha habido amenazas a periodistas en tiempos de paz.

Ahora bien, estos asesinatos que parecen accidentes, como los ocurridos en Rusia, representan un patrón. Los machetazos de los fanáticos religiosos contra los blogueros laicos en Pakistán es otro patrón, en este caso contra el laicismo.

P. El Balance Anual de RSF para 2017 señala que un 15% de los periodistas asesinados eran mujeres. ¿Creen que hay más discriminación por ser mujer y periodista?

R. La mujer periodista está sometida a un doble riesgo. RSF incluyó en el Manual de Seguridad del Periodista, con todo el conocimiento, consejos específicos para mujeres. Porque las mujeres corren ciertos riesgos y queremos minimizarlos. Oriente Medio, América Latina y África son arriesgados, pero las mujeres se han incorporado con un increíble entusiasmo y es verdad que actualmente hay cifras equiparables entre hombres y mujeres en la profesión. Mujeres que van a la guerra.

Las mujeres están en esta profesión y han venido para quedarse, decidir y, probablemente, para ser mayoría. Hay otra cosa que es muy curiosa, y es que hacer temas de periodismo ambiental es peligroso porque te metes en unos intereses económicos muy gordos, y a veces en intereses de compañías occidentales cuyos valores deberían ser otros. Sin embargo, ahí los tienes. Cubrir temas femeninos también es un riesgo en cierta medida porque estás poniendo en tela de juicio la legalidad, la política o la religión.

P. ¿Ha habido últimamente casos de denuncias de periodistas amenazados en España? ¿Si es así, qué casos o bajo qué circunstancias?

R. En España, las últimas denuncias son de persecuciones digitales. Al igual que durante mucho tiempo ETA fue la gran amenaza para los periodistas españoles y, hasta hace muy poquito, ha habido periodistas con escolta policial, hoy por hoy son agresiones que se manifiestan especialmente en digital.

También ha habido muchas agresiones en manifestaciones, aunque estuvieran identificados. Otra forma horrible de coaccionar a los periodistas es por la vía judicial, de los que ha habido tres o cuatro casos muy gordos. Si publicas algo que no le guste a alguien… quieren ejercer la censura vía tribunales. Fue el caso de Footballeaks contra el entonces director de El Mundo, que era Pedro Cuartango, y los cuatro periodistas que revelaron ese caso del Consorcio Internacional del Periodismo de Investigación. Han sido absueltos hace muy poco, pero durante dos años estuvieron con la soga al cuello porque les pedían cinco años de prisión. Les ha pasado a Cruz Morcillo y a Pablo Muñoz, del ABC. Les ha pasado a dos periodistas, Marcos Moro e Íñigo Noriega, de El Comercio, que investigaban a un mandatario del Partido Popular.

En el caso de Cataluña echan a los troles encima de los periodistas en Internet, pero en Twitter, específicamente, hay muchísimos casos. En España somos muy tontos porque en otros países lo pagan y aquí lo hacemos gratis. Los más organizados se vieron cuando, meses antes, en Cataluña, estaban dirigidos o por lo menos alentados por altos cargos. Hemos visto a gente con altos cargos insultar y desprestigiar a directores de periódicos a los que luego una parte de la opinión pública se los ha querido comer.

Otra forma es la Ley Mordaza, que se echa encima de los periodistas por el simple hecho de colocar un micrófono, y ya te la pueden aplicar. Hay muchas, muchísimas multas a periodistas por hacer gestos básicos de su trabajo como es querer sacar un micrófono. RSF tiene denunciada la Ley Mordaza desde que era un borrador, desde antes de nacer, en 2012.

P. ¿Qué caso de acoso, agresión o asesinato a las periodistas en 2018 podría decirse que ha sido el más fuerte en impacto mediático, social y político?

R. El año ha estado marcado por el asesinato de nueve periodistas en un solo día en Kabul, Afganistán, con una bomba doble. El primer atentado tenía la finalidad de que otros periodistas llegaran a cubrirlo para atacar contra ellos. Fue muy doloroso, pues eran periodistas muy conocidos. Los nueve pertenecían a medios generalistas de Afganistán: Tolo News, Radio Azadai, AFP y Mashal TV. Otros que quedaron heridos pertenecían a Al Jazeera, Reuters, Nedal Aghah y Vahdat Mili. Sabemos quiénes son los agresores: talibanes.

El asesinato de Capital Gazzete también es indicativo de esa corriente de odio que hoy está legitimando el presidente de Estados Unidos contra la prensa y los periodistas. Bangladesh, Mexico, India… y es posible que Brasil en poco tiempo. Este tipo de asesinatos y de odio a la prensa, y esa manera de levantar al pueblo o a sus fuerzas armadas contra la prensa es muy grave. Se está viendo también en Filipinas, que es el país en el que están muriendo más periodistas.

P. Alicia Díaz González y Pamela Montenegro fueron dos periodistas asesinadas en México. Una escribía sobre los fondos públicos y otra sobre el crimen organizado. ¿Cree que fueron ejecutadas?

R. Reporteros Sin Fronteras tiene constancia desde hace años de que los periodistas mexicanos están en medio de todos los fuegos. El narcotráfico, el crimen organizado, algunos gobiernos locales… van contra ellos. Luego están todas las jerarquías de gobiernos y administraciones, alcaldías, etc. El periodista está metido en medio de todas esas fuerzas que a veces se disparan entre sí y, desde luego, todas disparan contra el periodista. Además se encuentran con la inoperancia de los mecanismos con los que cuenta México para protegerlos: es el país que más mecanismos de seguridad tiene, pues tiene varias agencias federales y estatales, pero no son eficientes. Son incapaces de proteger a los periodistas.

México es un país complejo porque se mezcla el crimen organizado y la delincuencia con muchas cosas que ocurren en el país. Buena parte de los periodistas asesinados lo son a causa de sus escritos y se sabe que normalmente reciben muchas amenazas.

Hay muchos casos que seguimos investigando porque todavía no están claros. Se intuyen por el tipo de temas que llevaban o por el tipo de amenazas que recibieron. Incluso por el tipo de crimen. No me atrevería a dar una cifra concreta. Todo está relacionado. El narco puede estar conchabado con las autoridades locales.  Sin embargo, cuando algunas cosas salen a la luz a las autoridades no les queda otra cosa que actuar. Ya no se pueden hacer los sordos.

P. ¿Qué poderes o tendencias políticas condicionan el ejercicio del periodismo en México? Pienso, por ejemplo, en la periodista mexicana Miroslava Breach Velducea.

R. En teoría México tiene una prensa centenaria y con solera, grupos fuertes y muy buenos profesionales. Pero ahora las condiciones de trabajo son difíciles: hay mucha gente que no quiere que se tomen ciertos temas. No siempre tienen que ver con el poder, sino con los narcos, las drogas. Hay muchos frentes abiertos en México. Hay un clima de violencia generalizado. Aparece mucha gente con las cabezas cortadas, desaparecen 13 estudiantes de una escuela de magisterio, etc.  Mucha gente ha dejado de hablar. Hay autocensura. Algunos periodistas son amenazados a diario.

Miroslava Breach fue precisamente una periodista que trató el crimen organizado, los narcos…  y la mataron en plena calle, igual que a Javier Valdés, en un semáforo cuando iba en coche. Es muy triste porque hablamos de periodistas que han engrandecido el periodismo en español. Pero ese es el día a día.

P. En Bulgaria, Victoria Marinova investigaba fraude con fondos europeos. Fue asesinada y dos compañeros suyos quedaron detenidos. ¿Se conoce el estado de la investigación judicial de su violación y asesinato?

R. Este caso conmocionó a Europa. Ella estaba dando voz a una investigación que habían hecho dos compañeros suyos. El problema con el que se topó es que sus investigaciones al final acaban en manos de aquellos a los que estaban investigando, o a sus adláteres, así que nunca se llega al fondo del asunto. RSF pide siempre una investigación exhaustiva e independiente.

Una de las peores cosas de los crímenes contra periodistas es que nueve de cada diez quedan impunes. Secuestros, asesinatos, agresiones… El de Marinova es el tercer crimen que se produce en un año en suelo europeo. Son crímenes cometidos contra periodistas de investigación. Hay sospechas de que su asesinato estuvo relacionado con su trabajo, aunque ella no era periodista de investigación, sino que daba amplitud a la investigación de otros.

P. Las estadounidenses Rebecca Smith y Wendi Winters fueron el objetivo de venganza de un hombre sobre el que el propio medio había publicado.  ¿Se podría haber evitado esta muerte?

R. El arma más poderosa que existe -y también la más secreta y barata- es un loco matando. Cualquier persona de cara al público puede ser objeto de odio, pero si tú tienes un Presidente muy influyente que se mete continuamente con la prensa, te puedes sentir legitimado. No es lo mismo que exista un clima de respeto por la prensa y su trabajo a que el desprestigio y el desprecio venga del poder. Creemos que esta clase de asesinatos son un daño colateral.

P. Orouba y Halla Barakat, periodistas sirias opositoras a Al-Assad… ¿Por qué se las persiguió tanto? ¿Es peligroso ejercer el periodismo en Siria?

R. Perseguir a los periodistas más allá de las fronteras es algo muy común. Sobre los periodistas sirios, unos pueden ejercer, otros no, a otros les pagan menos. Sacamos un informe el año pasado sobre los lugares en los que están refugiados habitualmente: Turquía, Líbano y Jordania. RSF está pidiendo a la ONU la creación de un representante especial que vele por la seguridad de los periodistas y evitar que puedan ser perseguidos fuera de sus fronteras.

Nadie sabe demasiado de la situación política en Siria porque ya nadie va a cubrirla para informar. Se ha convertido en un agujero negro informativo. Los datos muestran que hay menos muertos, pero lo que significa realmente es que los periodistas han dejado de ir a las guerras. No tenemos tan buena información como cuando había informadores allí.

P. En India fue asesinada Gauri Lankesh. ¿Qué tiene que ver con la detención de Naveen Kumar, del grupo ultranacionalista Hindu Yuva Sena? ¿Sigue el caso abierto?

R. Las detenciones se han producido hace poco, no justo después del asesinato. Lankesh era feminista. No era ni antinacionalista ni nacionalista. Denunciaba otra cosa: India, que es la democracia más grande del mundo, está en un proceso de involución en línea con lo que ocurre con países como Estados Unidos, Hungría, Filipinas y Rusia. Narendra Modi, para hacerse el fuerte, está amparándose en los valores del hinduismo y en el nacionalismo. Tratan de herejes a los disidentes, a todos aquellos que no piensen igual que ellos.

Lankesh era una mujer que había heredado un periódico de su padre. Editaba su propia revista de temas feministas. Era una persona muy prominente con una voz muy cualificada para estos temas. La mató un impulsor de un grupúsculo fanático que se amparaba bajo el paraguas del discurso político del poder. Ningún gobernante que no sea como Duterte legitima explícitamente el discurso de odio a la prensa, pero sí lo aumenta. La voz disidente de Lankesh era firme, razonable, con mucha credibilidad y muy laica.

P. El presidente de Colombia se comprometió con RSF a colaborar en la protección de los periodistas, pero dos meses después Efigenia Vásquez Astudillo fue asesinada. La UNESCO señala que la investigación judicial está en marcha.

R. No tenemos datos oficiales, noticias ni información sobre si esta investigación ha podido dar frutos. Esta mujer era indígena y la mató un militar mientras el cuerpo desmantelaba la comunidad indígena de Puracé, donde ella tenía la radio. El tipo de radio para la que Efigenia trabajaba era una radio comunitaria, muy importante, porque representa una voz y versiones de los hechos diferentes a la oficial.

RSF paga a este tipo de emisoras para que en otros sitios haya más voces. No podemos controlarlo todo, pero las ayudamos para que puedan emitir. Tenemos varias en Sudamérica, otra en Eritrea, que es de los países más opacos del mundo. Hace poco el gobierno somalí nos ha cerrado una radio comunitaria en Somalia. Si tuviéramos más dinero haríamos maravillas. En Honduras, por ejemplo, hay zonas donde los caciques locales impiden que se oiga nada que no sea su versión.