Buscar
02:20h. Miércoles, 19 de Diciembre de 2018

ENTREVISTA | Libertad de prensa en Polonia

«Kaczynski ha demostrado su astucia: es un zorro de la política»

Entrevista a José Luis Orella, Doctor en Historia y en Derecho y profesor titular de la universidad CEU San Pablo. Analiza las causas que llevaron al PiS a triunfar en Polonia. Explica cuáles han sido las motivaciones populares para decidir rechazar a Plataforma Cívica, el anterior partido en el gobierno, y apostar por el nacionalismo más conservador.

El profesor José Luis Orella en su despacho en la universidad CEU San Pablo | PCP
El profesor José Luis Orella en su despacho en la universidad CEU San Pablo | PCP

P. ¿Por qué un partido tan conservador como Ley y Justicia (PiS) ha ganado las elecciones? ¿Qué situación a nivel global ha influido para que llegase al poder?

R. Hay tres motivos esenciales. Uno de ellos es que su discurso ha sido más realista que populista. Es un partido que tiene un programa muy social y que plantea la creación de ayudas para aquellos que han sido víctimas de la crisis, como pueden ser los sectores de elevada edad, el sector rural, el campesinado, el funcionariado e incluso algunos polacos que viven en el exterior, aquellos que han tenido que emigrar para buscar trabajo. Esa imagen de apoyo social es lo que ha atraído a más votantes.

En segundo lugar hay que tener en cuenta la historia de Polonia. El país siempre ha estado muy vinculado a su identidad nacional y religiosa. Por ejemplo, la figura de Juan Pablo II ha tenido una gran presencia allí. Uno de los aspectos positivos de los polacos es que sienten que pertenecen a una sociedad fuerte; hay una gran identidad social, nacional y moral. Probablemente sea uno de los pueblos más nacionalistas que hay en Europa, como le puede pasar a los húngaros o a los franceses.

Finalmente, en un tercer aspecto, hay que tener en cuenta que Polonia ha sobrevivido al totalitarismo nazi y al totalitarismo comunista. Actualmente sí que han conseguido tener un régimen de libertades, pero la Comisión Europea, a la que no ha votado nadie, exige unos comportamientos. Claro, los polacos sienten que deben ser libres para valorar si realmente deben o no cumplirlos. Ese aspecto de soberanía limitada a muchos les recuerda a la soberanía limitada de Brézhnev en su momento. Ellos se consideran un país independiente, integrado, pero creen tener libertad para poder valorar decisiones respectivas a su sociedad y cultura. Consideran que las decisiones de la Comisión Europea no son democráticas, mientras que sus decisiones nacionales sí que están justificadas por estar representadas en un Parlamento que ha sido votado por los ciudadanos.

La Unión Europea no puede regir ese tipo de aspectos, porque entonces estaríamos planteando casi la cuestión de los juicios de Nüremberg: ‘no, yo solo obedecía órdenes’. No. Usted tiene capacidad de decisión y puede elegir qué es lo que es ético y lo que no. Los polacos eligen, con su formación y cultura, que eso no es ético, así que no lo aplican. Algo parecido pasa con los derechos de los homosexuales y el matrimonio de personas del mismo sexo: todo se ve desde el prisma de la religión, y si hay casos son particulares de esa persona, pero cuando traspasa el caso personal a una cuestión mediática de legislación o de jurisdicción, la sociedad polaca lo rechaza porque es contrario a su identidad nacional.


«Cuando se funda la Comunidad Económica Europea existía un espíritu de integración»


P. ¿Cree que el proyecto comunitario se está resquebrajando por el euroescepticismo?

R. Se está resquebrajando pero se puede recuperar. Yo no creo que sea cierto eso que dicen de que el gobierno polaco del PiS o el gobierno húngaro sean euroescépticos. Los considero europeístas en el sentido fundacional. Ahora esto se llama Unión Europea, pero curiosamente la Unión Europea nunca ha sido tan económica y administrativa como ahora, y parece limitarse a ver si los países pagan o no pagan.

Por el contrario, cuando se funda la Comunidad Económica Europea existe un espíritu de integración europeísta, donde los italianos, los alemanes y los franceses, entre otros, tenían una conformidad y un espíritu europeo. La economía era la excusa para lo que realmente buscaban: una Europa unida donde la guerra hubiese quedado proscrita. Y aunque cada uno se sintiese alemán, italiano o francés, por encima de todo se sentía europeo, como si tuviera un patrimonio común anclado a su identidad.

Dentro de todo esto eran muy importantes las raíces cristianas, porque Adenauer, De Gasperi y Schumann eran democristianos, habían sobrevivido a la Segunda Guerra Mundial y sabían lo que significaba todo aquello. Hoy en día los miembros de la Europa occidental solo hablan de gerencia, de economía y de neoliberalismo; el Estado de Bienestar social ha desaparecido y los principios cristianos de aquella primitiva Europa de 1957 brillan por su ausencia.

Los países que acaban de salir de un totalitarismo fuerte en 1989 y han entrado en 2004 en la Unión Europea están disfrutando de una juventud en libertad en la que anhelan una democracia asentada en los valores del cristianismo. Yo esto no lo considero euroescepticismo, sino el espíritu primigenio de Europa.


P. Algunos medios de comunicación han comparado el auge de partidos de derecha nacionalista con el periodo de entreguerras. ¿Tiene algo que ver la derecha actual con la derecha nacionalista tradicional?

R. Los partidos de derecha de la Europa central o Europa del este son partidos plenamente democráticos que han luchado por este sistema, al contrario que el totalitarismo. Los partidos del norte son más bien egoístas y no quieren ningún tipo de mezcla, ni minorías ni contingentes de fuera. En los países meridionales los partidos de derecha más radicales pueden ser nostálgicos de los regímenes autoritarios que sobrevivieron hasta los setenta, como el de Portugal o el de España.

Las ideologías derechistas de la España meridional, de la Europa nórdica y de la Europa central son muy distintas. Un derechista alemán no tiene los principios ideológicos que puede tener un derechista húngaro o un derechista polaco. Los medios de comunicación están mezclando cuestiones y juzgando con generalizaciones. Otra cosa es que desde la Comisión Europea se esté diseñando una futura sociedad europea con unos determinismos y unas pluralidades concretas. Eso puede chocar con algunos países que han luchado contra totalitarismos y que ahora no quieren ser completamente homogéneos respecto a los demás.

Además, muchos de esos países mantienen unos principios cristianos que les ayudaron a luchar contra los totalitarismos. Todo esto está muy presente en culturas como la eslovaca, la húngara o la polaca. No tanto en la checa, que se rige por principios más afines al mundo alemán o escandinavo.


«La relación del PiS siempre ha sido más anglosajona, afín al mundo británico y estadounidense»


P. Hace unos años Plataforma Cívica, el partido de Donald Tusk, estaba en el poder. ¿Cuáles han sido los errores y virtudes que han llevado a los polacos a elegir como representante al PiS, un partido mucho más conservador?

R. Son perfiles distintos. Es cierto que tienen cosas en común, como que son hijos de Solidaridad, pero lo que pasa es que Plataforma Cívica tiene una herencia directa de los clubs de intelectuales que colaboraron con Wałesa, mientras que el PiS tiene otro perfil de votante: el del jubilado, del campesino o del funcionario. En general Plataforma Cívica y Donald Tusk caen muy bien en Europa, y no solo porque ahora sea él sea Presidente del Consejo Europeo, sino porque siempre ha llevado unas excelentes relaciones con el mundo alemán o el francés.

Por el contrario, la relación del PiS siempre ha sido más anglosajona, muy afín al mundo británico y estadounidense. No es un partido aislado, sino que sus relaciones políticas son bien distintas. Plataforma Cívica tiene dos aspectos: uno, que es un partido institucional europeo que cree en el eje franco-alemán; dos, que ha sido muy neoliberal, lo que le trae la simpatía de los sectores más urbanos y jóvenes que se han educado en un sistema moderno y que son muy emprendedores. A pesar de todo, en el momento de crisis actual, Plataforma Cívica ha perdido muchos votantes. Si a eso le añades fuertes casos de corrupción, la necesidad de reforma política es evidente.


P. ¿El ciudadano polaco se siente integrado en la Unión Europea?

R. Aunque sea más nacionalista y más tímido en su relación con los demás, el polaco tiene un perfil de idiomas muy fuerte y se siente integrado. Otra cosa es que se sienta minusvalorado. Ellos lo que quieren es una realidad frente al gran vecino: Rusia. De ahí que estén en la OTAN.

Respecto a los problemas internos, lo ideal sería una política de equilibrio en las inversiones. Los polacos creen en una economía abierta, pero eso no significa que solo Alemania esté presente. A los expertos económicos polacos les gustaría que hubiese una mayor inversión que pudiese contrarrestar el potencial económico alemán; es decir, mayores inversiones italianas, francesas o españolas. Ahora esto está cambiando, pero la presencia extranjera sigue sin tener el peso que debería. Polonia es un país muy grande, con mucha población, que debería tener una importancia mucho mayor en ese área. Es un país con gran potencial dentro del Grupo de Visegrado y de cara a los países bálticos.


P. Se han criticado mucho las restricciones del PiS en los medios de comunicación. ¿Cómo afectan estas políticas restrictivas a las democracias?

R. Tienen efectos a corto y a medio plazo. A corto plazo las medidas del PiS, a pesar de las críticas, son positivas. A todo el mundo se le olvida que Plataforma Cívica impuso unas medidas de control de medios de comunicación en los que nombró a gente afín al partido y despidió a muchos periodistas. Ahora el PiS busca contrarrestar esas medidas metiendo a gente más independiente. ¿Cuál es el problema? Que el PiS haga lo que hizo Plataforma: quitar a la gente de Plataforma para meter a gente del PiS.


«Kaczynski ha demostrado su astucia: es un zorro de la política»


P. ¿Entonces considera exageradas las valoraciones y amenazas que ha hecho la Comisión Europea a Polonia? ¿Cree que la Ley de Medios o la reforma del Tribunal Constitucional son medidas de exclusiva competencia nacional?

R. Deben ser del país, y en el caso de que se diesen las medidas de restricción de libertades, deben valorarse con el tiempo. No puede ser que una medida que tome un Gobierno anterior no sea criticada por la Comisión Europea y ahora que otro signo político sí lo hace haya presión. Para que un tribunal reaccione debe haber unas consecuencias. Todavía no sabemos el efecto que van a tener las reformas en la sociedad polaca, si realmente van a coartar la libertad o, por el contrario, reponer las libertades que había antes.


P. Se dice que sigue habiendo una fuerte presencia de Kaczyński en el partido, tanto que hasta se ha hablado de que ex Primera Ministra, Beata Szydło, fue una mera marioneta. ¿Qué hay de cierto en todo ello?

R. Sí y no. No es tanto una marioneta pero sí que Kaczyński ha demostrado su astucia: es un zorro de la política. Él es consciente de que es una persona que proporciona una imagen de mucho cariño o de mucho rechazo, por lo que el voto moderado nunca iría a él. Ha creado una estrategia muy efectiva: se ha retirado de la esfera pública mientras que renovaba la imagen del partido. Propuso a Andrzej Duda como candidato a la Presidencia porque sabía que él [Kaczyński] iba a perder por mayoría frente a Komorowski en las elecciones a la Presidencia.

También puso a Beata Szydło, que fue una estupenda profesional y resaltaba la imagen de madurez y de madre emprendedora, lo contrario a la visión agresiva de la derecha nacionalista. Ambos son imágenes muy amables: un Presidente joven y dinámico y una mujer con una alta experiencia profesional como Primera Ministra. ¿Él está retirado? No, para nada. ¿Influye? Sí, mucho, pero a pesar de eso él sabe que tiene que graduar su presencia.

Además hay que tener en cuenta que en el actual Gobierno hay miembros de otros partidos que se han unido a cambio de que Kaczyński rebajase su presencia. El PiS ha ganado por mayoría absoluta, pero también porque ha añadido a un sinfín de familias de otras ramas políticas.


P. ¿Cuáles son los principales medios de comunicación polacos y qué ideología tienen? ¿Han influido en la elección política actual?

R. Los dos principales son Gazeta Wyborcza y Rzeczpospolita. Gazeta tiene la aureola de la faceta de Adam Misnik; es el periódico que nació en el seno de Solidaridad y quizás sea el medio que lleva el protagonismo, como lo llevó El País en la Transición. Rzeczpospolita es un perfil más nacionalista, como el ABC aquí en España. También tiene un fuerte protagonismo el grupo mediático Radio Maria, con su televisión, radio y periódico. Aunque a nivel de imagen podríamos compararlo con la COPE, realmente no pertenece a la Conferencia Episcopal Polaca, pero sí que tiene una fuerte tonalidad religiosa afín al PiS.


«Yo soy favorable a recibir refugiados, pero siempre a través de las personas que están con ellos y saben quiénes son»


P. ¿Considera exageradas las valoraciones y amenazas que ha hecho la Comisión Europea a Polonia? ¿Cree que la Ley de Medios o la reforma del Tribunal Constitucional son medidas de exclusiva competencia nacional?

R. Deben ser del país, y en el caso de que se diesen las medidas de restricción de libertades, deben valorarse con el tiempo. No puede ser que una medida que tome un Gobierno anterior no sea criticada por la Comisión Europea y ahora que otro signo político sí lo hace haya presión. Para que un tribunal reaccione debe haber unas consecuencias. Todavía no sabemos el efecto que van a tener las reformas en la sociedad polaca, si realmente van a coartar la libertad o, por el contrario, reponer las libertades que había antes.


P. Respecto a la crisis de los refugiados, Polonia se niega a cumplir los cupos de acogida. Los polacos también tienen en su historia un pasado como refugiados. ¿No se sienten identificados? ¿Por qué no hay más solidaridad?

R. Aquí hay que valorar también varios aspectos. España inicialmente dijo que iba a admitir refugiados. Claro, cuando sacamos la buena cara de que recibimos 13, Polonia ya había recibido más de 200, aunque eran cristianos. La noticia de que Polonia ha recibido a estas personas no se ha visto en los medios de comunicación. Polonia no ha puesto un muro, pero sí que está filtrando a los solicitantes de asilo, y por eso se le critica.

Yo soy favorable a recibir refugiados, pero siempre a través de las personas que están con ellos y saben quiénes son. Hay asociaciones que llevan muchos años tratando con refugiados, que trabajan en territorio de campo, saben quiénes son y realizan su papeleo para poderlos distribuir. La Comisión Europea se opone. Ellos dicen que cada país debe admitir a un número específico de refugiados, lo que me parece una intrusión. Eso es bajar la guardia y admitir todo lo que mande la Comisión, sin valorar siquiera de dónde vienen.

El Gobierno polaco dice que puede traer refugiados, y los trae por su vía a través de personas que saben del tema. El problema es que la mayoría de refugiados quieren ir a Alemania. Claro, si llevas a un refugiado a Polonia pero él quiere estar en Alemania, ya estás creando un problema de integración. La inmigración debe estar regulada, y los inmigrantes o refugiados que entren a una nación deben entrar con los mismos derechos que el resto de habitantes.


​P. Pero sí es cierto que la población polaca es muy reacia a admitir personas del mundo árabe...

R. El problema es que algunas naciones, como la polaca, tienen un nivel de paro muy alto y mucha gente fuera. Claro, hay chavales que se están matando a trabajar en otros países y ahora resulta que debemos prestar toda nuestra atención a los refugiados. Hay que buscar un equilibrio justo. La opinión de las asociaciones es primordial para saber a quién debemos recibir. Si a la sociedad polaca le hablas del sentimiento de solidaridad no tienen ningún problema, precisamente por esa cultura como refugiados que han tenido. Es más, a muchos se les olvida mencionar que Polonia está acogiendo a miles de ucranianos. Es importante mantener una visión comparativa y amplia de la situación.