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01:57h. Miércoles, 20 de Junio de 2018

«Porque yo no sabía hablar, porque yo era analfabeta, porque yo era un bulto»

En diciembre se cumplen 20 años del relato en televisión de Ana Orantes sobre toda una vida de malos tratos y palizas a manos de su exmarido José Parejo. La granadina contó en el programa de Canal Sur «De tarde en tarde» la historia del calvario que supuso su matrimonio con un hombre que la maltrataba a ella y a sus once hijos, tres de los cuales murieron antes de la entrevista.

IC Judiht
IC Judiht

El 17 de diciembre, tan sólo 13 días después, su ex marido (que vivía en el mismo domicilio que ella por decisión judicial) la asesinó, quemándola amarrada a una silla. Su caso supuso un antes y un después en el tratamiento informativo de la violencia de género. El programa «De tarde en tarde» de Canal Sur, dirigido por la presentadora Irma Soriano, abría el 4 de diciembre de 1997 con una entrevista a Ana Orantes.

Ana era una mujer desconocida para el público que había dejado varios mensajes de voz en el contestador del programa y que tuvo la valentía aquel día de acudir al plató. El espacio se presentó como una entrevista a la protagonista. Sin embargo, lo que hizo Ana Orantes en «De tarde en tarde» no fue una entrevista, sino todo un relato de vida que, a su vez, se convirtió en una denuncia revolucionaria de 40 años de sufrimiento. Una denuncia necesaria después de numerosos intentos que por la vía legal no dieron otro resultado que atraer para ella y sus hijos la tragedia final después de su aparición en televisión. Canal Sur le entregó a Ana el altavoz que jamás había tenido. Permitió que su voz, silenciada durante tanto tiempo por su ex marido, se oyera bien fuerte en toda Andalucía.

Aquel día, en Canal Sur, sabían que el cometido no era hacerle una entrevista a Ana Orantes. La tarea era que una mujer maltratada durante 40 años, con el arrojo de contar su caso en un programa de televisión, pudiera hacerlo con la dignidad que aquellas cuatro décadas no habían conseguido eliminar. Ana contó con pelos y señales las palizas a las que su marido le sometía a diario desde que contrajeron matrimonio, tres meses después de conocerse. Lo contó con la entereza de quien había conseguido divorciarse hace apenas dos, a pesar de que el juez los forzara a convivir en la misma vivienda, pero en pisos separados. Con la fortaleza de quien había criado a ocho hijos e hijas, habiendo dado a luz a once, sin perder nunca la sonrisa.

Raquel, una de sus hijas, la acompañaba en el programa. Se percibe el sufrimiento en su rostro, propio de quienes habían tenido que convivir durante su infancia y adolescencia con la violencia y los malos tratos a su madre por parte del padre. Después continuaría con la memoria de su madre en los platós de televisión. Miembros relevantes de la esfera pública y cultural de aquel momento como la cantante del grupo musical Amistades Peligrosas, Cristina del Valle, se implicaron de lleno en la lucha contra la violencia de género tras el caso de Ana.

Raquel creó la Plataforma de Mujeres Artistas, siendo miembro de honor de esa plataforma que pretendía, como «De tarde en tarde», ser altavoz para mujeres como Ana cuyas voces jamás habían sido escuchadas. Durante más de 17 años, recorrieron mundo y escenarios con ese objetivo. Según Cristina del Valle en una reciente entrevista realizada veinte años después, «el caso de Ana Orantes fue como una bofetada que se encontró la sociedad y los medios de comunicación, una crónica de una muerte anunciada. Ana salió pidiendo ayuda porque después de cuarenta años de golpes y violencia, quería ser feliz y quería ser libre. Ella pedía auxilio ante una sociedad que no tenía una clase política ni social que pudiese arroparla».

Veinte años después, muchas leyes han cambiado a favor de la protección de las mujeres y contra la violencia de género. Sin embargo, en los medios de comunicación se sigue cuestionando la legitimidad de las víctimas a la hora de denunciar. Un cuestionamiento que es jurídico, pero sobre todo mediático en los casos que llegan a serlo (Juana Rivas, La Manada, etc.). Hoy se comprueba que los medios de comunicación y la justicia son todavía ineficaces para evitar, prevenir, formar o informar sobre casos de vioencia machista como el de Elda o el de Ana Orantes.