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02:19h. Miércoles, 19 de Diciembre de 2018

CRÓNICA

Javier Mayoral presenta "Periodismo herido busca cicatriz"

Contraponiéndose a Umbral en el mítico programa de Mercedes Milá, Queremos Saber, Javier Mayoral comenzaba la presentación de su libro con un «Yo vengo a hablar de periodismo». Bajo el nombre de Periodismo herido busca cicatriz, Mayoral reflexiona sobre la crisis de identidad y la pérdida de credibilidad que ha sufrido el periodismo en los últimos tiempos.

Jesús Maraña, Paloma Abejón, María Rey y Javier Mayoral  en la presentación del libro | Victoria Lupiáñez
Jesús Maraña, Paloma Abejón, María Rey y Javier Mayoral en la presentación del libro | Victoria Lupiáñez

Un libro lleno de las opiniones de grandes periodistas como Iñaki Gabilondo, Ignacio Escolar y Rosa María Calaf, entre otros, no encontraría mejor lugar para su presentación que la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM. Precisamente por eso, ayer 23 de mayo, Javier Mayoral presentó su libro en la Sala de Conferencias de dicha facultad, acompañado por Alex Grijelmo (El País), Jesús Maraña (InfoLibre) y María Rey (Antena 3).

Con la frase del comunista Kyo «Todo hombre se parece a su dolor» comienza el ensayo escrito por Javier Mayoral, doctor en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.  Según el autor, cuando se inició en la escritura del ensayo tenía la sensación de herida. Para Mayoral el victimismo no permite cerrar dicha herida que da nombre al ensayo y, por tanto, «había que buscar soluciones: aunque sea difícil, es necesaria una reflexión».

La presentación estaba capitaneada por Paloma Abejón, profesora de la misma facultad. María Rey comenzó hablando en primera persona para reflexionar sobre la culpabilidad que ella misma ha podido tener en la cicatriz presente en el periodismo. «La crisis económica que nos ha empujado hacia el abismo me enseñó a ser obediente y no fui consciente de cómo iba interiorizando la obediencia», comentaba con contundencia la periodista que cuenta con 25 años de trabajo. «El miedo es el peor aliado para la profesión», afirmaba con una rotundidad asombrosa, para terminar diciendo que buscar el límite es complicado y que, el suyo, es la honestidad. También hubo tiempo para la anécdota: María Rey recordó la primera vez que fue a la facultad que la recibía, años después, para la presentación del libro que nos ocupa. «Me senté en un banco frente al cartel de la facultad llena de emoción; hoy me he sentado en el mismo banco», reconocía Rey con una evidente emoción en la voz.

La cicatriz del periodismo fue la absoluta protagonista del evento y, quizás, se ha convertido en senda pedregosa que debe ser cruzada por los alumnos que se encontraban presentes. De hecho, María Rey afirmaba que los estudiantes tienen que enfrentarse a retos mucho más complicados de los que tuvo ella cuando salió al mercado laboral.

Alex Grijelmo, Jesús Maraña, Paloma Abejón, María Rey y Javier Mayoral| Foto: Victoria Lupiáñez.Alex GrijelmoJesús Maraña, Paloma Abejón, María Rey y Javier Mayoral| Foto: Victoria Lupiáñez.

Otro de los motivos por el que el periodismo se encuentre tocado y (casi) hundido es, según Alex Grijelmo, la confusión de géneros que está latente. El producto periodístico busca el éxito rápido y esto está haciendo desaparecer la frontera entre información y opinión.  «Los límites de los géneros están siendo difuminados», afirmó Grijelmo a la vez que anunciaba su pesimismo. Dicho pesimismo estaba, en cierta forma, presente en sus palabras, pero no fue hasta que no propuso un cambio de nombre para el ensayo cuando su presencia fue absoluta. De esta forma Periodismo herido busca cicatriz pasaba a llamarse para Alex Grijelmo «Periodismo moribundo busca extremaunción». Que la frontera entre la información y la opinión haya comenzado a sangrar transformándose en cicatriz es, en cierta forma, culpa del auge de las tecnologías en el periodismo (sin exculpar con esto a los propios periodistas). «La tecnología nos ha robado el alma» dice Javier Mayoral en el ensayo. Dicha cita recuerda al escritor mexicano Jordi Soler y su «tenemos que detener la catarata de información cada vez que prendemos el ordenador porque va contra el pensamiento y la reflexión».

Durante todas las intervenciones sobrevolaba la idea de que, entre las filas de butacas repletas de alumnos, se encontraban los puntos de sutura que cerrarán la cicatriz. Jesús Maraña fue el primero en verbalizar, a pesar llamarse optimista, que «el primer motivo del desastre somos nosotros mismos», refiriéndose a los periodistas, «no por los errores cometidos sino porque el motivo principal del origen de la crisis es el descrédito», afirmaba.

Partiendo de que lo principal es recuperar la credibilidad, para Mayoral el problema que subyace detrás de todo esto es la falta de identidad de los periodistas. «Se dice que el periodismo es contar historias, se confunde con la comunicación. El periodista debe contar la información necesaria», concluía Mayoral.

En resumidas cuentas, muchos son los motivos por los que el periodismo sufre una herida sangrante que busca ser cicatriz. La intención de Javier Mayoral, si no es encontrar el motivo exacto, sí lo es dar pie a una reflexión profunda sobre la materia. Perro no come perro, refrán que sirvió de inspiración para dar nombre a este medio, ha quedado obsoleto. Para sanar la herida es necesario mirar de puertas para dentro y cauterizar desde el interior. Si es preciso cerrar la quijada, si alguien tiene que sangrar, que sean aquellos que abren en canal al periodismo.